Qué es (y qué no es) la consejería bíblica
Cuando alguien sufre, la iglesia no puede limitarse a decir "voy a orar por ti". Tampoco tiene que derivar todo afuera. Hay un camino que empieza en la Escritura.
Ricardo Cerda,
Hay dos errores comunes cuando alguien en la iglesia está sufriendo. El primero es responder con una frase rápida: “ora más”, “ten fe”. El segundo es pensar que los problemas “serios” están fuera del alcance de la iglesia y que lo único que podemos hacer es derivar.
La consejería bíblica propone otro camino: acompañar a la persona con paciencia y llevarla a la Palabra de Dios, confiando en que allí hay lo que necesita para la vida y la piedad.
El fundamento: Dios ya nos dio lo necesario
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.
— 2 Pedro 1:3
Todas las cosas. La angustia, la culpa, el conflicto matrimonial, el temor y la amargura no son territorio ajeno a la Biblia. Son exactamente los asuntos de los que habla.
Qué es
- Es discipulado personal. Es llevar la enseñanza del púlpito a la conversación uno a uno, aplicada a una situación concreta.
- Es responsabilidad de toda la iglesia, no solo de los pastores. Pablo escribe a los romanos: “podéis amonestaros los unos a los otros” (Romanos 15:14).
- Tiene una meta clara: no solo que la persona se sienta mejor, sino que crezca en Cristo. “A fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28).
Qué no es
- No es una terapia con versículos agregados. La Biblia no es un adorno de otra teoría; es el lente con que entendemos el problema y la solución.
- No reemplaza la atención médica. Si hay un problema físico, se trata. Animamos a consultar al médico cuando corresponde.
- No es un juicio. La persona que pide ayuda encuentra a un hermano que también necesita la gracia de Dios cada día.
Si estás pasando por algo
No tienes que tener todo ordenado para pedir ayuda. Acércate a la iglesia un domingo o un jueves y habla con el pastor o con uno de los líderes. Lo que nos cuentes es confidencial, salvo los casos en que la ley o la seguridad de alguien nos obliguen a actuar.
